Encuentro en La Casa de los Espíritus
Durante un fin de semana en enero de 2025, en la residencia conocida como «La Casa de los Espíritus», dos operadores tácticos de diferentes cuerpos encontraron más que una simple camaradería. Hodor y Tabor compartieron momentos que trascendieron las estrictas fronteras profesionales, dando paso a una conexión llena de intensidad y sensualidad.
La atmósfera en la residencia era envolvente, con la fría brisa invernal que acariciaba las ventanas y el silencio que solo se rompía por sus susurros. En medio de las actividades del curso, sus miradas se cruzaron varias veces, cargadas de un significado oculto. La tensión creció lentamente, como una llama que se aviva con cada roce accidental o cada palabra susurrada al oído.
Una noche, mientras el resto dormía, Hodor encontró a Tabor en el porche, contemplando las estrellas. La cercanía fue inevitable. Sus manos se buscaron con delicadeza, explorando un territorio prohibido pero irresistible. La piel de Tabor respondía al tacto con un estremecimiento que parecía resonar en toda la casa. Sus labios se encontraron en un beso suave pero lleno de promesas, sellando un pacto silencioso entre ambos.
El fin de semana se convirtió en un recuerdo imborrable: una mezcla perfecta de misterio y pasión, donde la disciplina y la sensualidad se entrelazaron en un juego clandestino. En «La Casa de los Espíritus», Hodor y Tabor descubrieron que incluso en los entornos más rígidos puede florecer una historia secreta, marcada por la intensidad del deseo y la complicidad compartida.
